Psicología clínica - presencial & virtual
Derribando mitos de la terapia y la psicología
En ocasiones por miedos, desconocimiento o prejuicios nos privamos de pedir ayuda. Por eso es importante poder despejar los interrogantes que giran en torno a la terapia.
Luciano Car
5/25/20264 min read
Entonces ¿qué es la terapia, quienes van, para que sirve, que hace el psicólogo, cuánto dura? Demasiados interrogantes que seguramente en algún momento han escuchado o hasta habrán tenido. El día de hoy me gustaría poder hablar sobre los imaginarios o mitos que giran en torno a la terapia o incluso a la psicología.
Mito 1: “La terapia es solo para personas con enfermedades mentales graves” o “para ir a terapia hay que tener un problema claro” o “A terapia van los locos”
Realidad: No hace falta “estar mal” para ir a terapia primero que nada, ¿qué es estar mal? Siempre habrá momentos de ansiedad, angustia y malestar, la salud es un estado fluctuante de bienestar, y el trabajo terapéutico busca el equilibro de ese estado. Muchas personas consultan por estrés, problemas de pareja, toma de decisiones, crecimiento personal o para conocerse mejor, no es necesario esperar ni aguantar hasta las últimas instancias para pedir ayuda.
Es tan amplio el espectro de posibilidades para poder asistir a terapia como personas existen en el mudo, ¿qué quiere decir esto? Cada persona tiene sus propias problemáticas y son todas válidas. A su vez el espacio se va construyendo, el motivo de consulta varia y también aparecen cosas nuevas.
Mito 2: “El psicólogo te dice qué hacer”
Realidad: La función del psicólogo no es dar órdenes ni recetas de vida, sino acompañar el proceso para que la persona encuentre sus propias herramientas, perspectivas y decisiones. Tampoco da consejos, es un profesional que guía y ayuda a pensar, a cuestionarse, reflexionar y aprender, spoiler esto no ocurre de un día para otro, es un proceso y como tal lleva tiempo. Paciencia personal y con el profesional.
Mito 3: “En pocas sesiones el psicólogo te soluciona los problemas”
Realidad: El proceso lleva tiempo, depende de la persona, de la situación y de los objetivos. No es magia ni una solución inmediata, aunque a veces con pocas sesiones se puede lograr alivio. Ya sacar un turno implica un horizonte, un cambio de perspectiva en cuanto a la problemática. Saber que hay un espacio y un momento para abordar lo que nos sucede ya genera una tranquilidad.
Mito 4: “Si empiezo terapia voy a estar años sin poder dejarla”
Realidad: La duración depende de cada caso. Algunas personas hacen terapias breves, otras procesos más largos. El cierre es un objetivo en sí mismo y se trabaja de manera conjunta. El alta siempre será consensuada, y lo que se busca siempre es la no dependencia y la búsqueda de autonomía. Esto no quiere decir que la terapia deba ser lineal ni continúa, habrá momentos en los que se hagan pausas y luego retornos en caso de necesitar volver, lo cual es totalmente valido.
Mito 5: “Ir a terapia fuera señal de debilidad”
Realidad: Cuantas veces te encontraste perdido, sin saber que hacer o qué camino tomar incluso sin saber qué era lo que te ocurría. “Yo puedo solo, no necesito ayuda.” “No quiero molestar al otro”, ¿pensás que molestas cuando pedís ayuda? ¿pensás que el otro piensa que lo estás molestado?
Entonces, ¿Que le dirías a alguien que te necesita pero no te pide ayuda por miedo a molestarte?
Pedir ayuda implica valentía y responsabilidad. Reconocer que algo puede mejorar en la vida es un acto de fortaleza, no de debilidad. Priorizarse es el acto de valor más grande que hay, a veces ayudamos a otros para no concentrarnos en nosotros mismos, pero para poder hacerlo primero tengo que estar bien yo, para brindar lo mejor de mí.
Puede dar miedo, por supuesto. Y no es precisamente al profesional, o al espacio de terapia, en ocasiones lo que genera mayor temor es el encuentro con uno mismo, con nuestros fantasmas, con nuestro pasado, historia y verdades. Y es en ese preciso instante donde para poder avanzar debemos afrontar. ¿Qué tanto permitís que te ayuden? ¿Te das la oportunidad de recibir ayuda?
Y lejos de los mitos, hay una importante realidad.
Cada persona es diferente, vive e interpreta las situaciones de manera subjetiva y personal. Es decir, no habrá una formula general, única, para todos, pero si múltiples perspectivas para poder pensar las problemáticas, como así también herramientas para afrontarlas. Y uno de los ejes fundamentales para la resolución de los conflictos es el registro y cuestionamiento.
Muchos psicólogos van a tener conocimientos que te ayuden pero no con todos vas a conectar, no todos transmitirán esos conocimientos de una forma en la cual puedas apropiarlos, no con todos te vas a sentir cómodo. Esto es importante en todas las profesiones. El vínculo terapéutico, la transferencia, la alianza terapéutica, es parte fundamental del proceso, del tratamiento y del abordaje de cada caso, la misma se va forjando pero bajo ningún aspecto se debe forzar.
Que no haya sido el profesional adecuado no significa que sea un mal profesional, ni tampoco un mal paciente, por lo tanto que una terapia no tenga los resultados esperados producto de esta falta de conexión no tiene que ser el punto determinante para no realizar más terapia. Tampoco tiene que ser motivo para no volver darle una oportunidad a ningún profesional, será cuestión de encontrarse a gusto en el espacio y con el profesional. Y darte a vos mismo la oportunidad de recibir ayuda.